BITs

 
 
28/10/96
(noche)
 
Demasiados datos... llevaba muchas horas trabajando y el cansancio estaba empezando a gritarle a mis neuronas de una manera escandalosa, había estado tan absorto en mi mesa programando que no di cuenta de que en mi departamento me había quedado prácticamente solo... prácticamente. Si, porque cerca mío noté un perfume femenino y muy familiar, que no conseguía asociar con la persona... 

    - Dade? 

    - Si - y gire la cabeza hacia donde estaba la figura que me hablaba... y me sorprendí 

    - Hola Dade... aun estas trabajando? 

    - Si... es que tengo que presentar esto el Lunes y... 

    - Trabajas demasiado Dade, todo tiene su límite, y es bueno alternar las actividades.

En ese mismo momento noté que mi cuerpo me traicionaba... y que notaba un cosquilleo en los testículos, que precedía a una descomunal y súbita erección, mientras en preguntaba porque, me descubrí mirando a Cindia (mi jefa) a su escote y a sus turgentes pechos que me apuntaban...
    - Dade? - volvió a preguntar ella, y yo temiendo no poder controlarme le respondí 

    - Perdona Cindia... - titubeé- enseguida recojo y me voy. 

    - Si... - pausó - cuanto llevas trabajando aquí Dade? 

    - Un año va hacer en Octubre - mientras recogía mis papeles llenos de organigramas y me contenía el dolor que los testículos habían empezado a hacerme, y mientras hacía lo posible para que no se me notará. 

    - Perdona... - dijo ella - te ocurre algo? - preguntó, 

    Que si me ocurre algo??, que me muero por morderte los senos y acariciarte la espalda... y de besarte el cuello y de ... 

    - No... nada, enseguida acabo, en serio... 

    - No tienes mucha prisa? 

Prisa; trabajas mucho; algo estaba pasando... muchas cosas, fue entonces cuando me levante de la silla para enfrentarme a sus cálidos y deseosos ojos... 
 

    - Cindia... er... nada.. - pero no pude acabar la frase Cindia me estaba besando... y lentamente noté como sus pechos rozaban el mío a través de su blusa, notaba como sus pezones erectos dibujaban círculos jugueteando con mi camisa...

Sintiendo que la bragueta me iba a explotar, deslizó sus manos hasta una de mis ingles mientras yo empezaba a reaccionar moviendo mis manos con una destreza que aun no comprendo y con la intención de desabrocharle la camisa de seda blanca, esa camisa de seda blanca que siempre había querido ver deslizarle por los hombros dejándole el torso desnudo, haciéndola sentir frágil... indefensa a los dientes del lobo que era yo. 

Sentí uno de sus senos en mi mano a la vez que Cindia me había desabrochado los pantalones y había metido su mano dentro de mis slips agarrando mi verga con una suavidad que hacía que en cada movimiento rítmico de su mano, consiguiera un leve gemido desde mis cuerdas vocales y una leve sonrisa en su rostro que delataba su anhelo de no pararse ahí... 

Entonces y por fin reaccionando comencé a besarle eufóricamente el cuello y a deslizar describiendo enormes círculos mis manos por sus pechos, pero ella se deslizó hacia abajo... y yo empecé a desearlo todo... noté como ella acariciaba con sus labios mi pico de jade y como se recreaba en cada movimiento jugueteando con su lengua, yo la miraba y me excitaba más con cada movimiento, y miraba sus curvas y sus nalgas... humo... sus nalgas que habían adquirido una postura desjuiciadamente erótica... (no llevaba bragas... sólo un liguero negro), dejando ver desusadamente su húmeda, cálida y suculentamente juveniles labios mostrándome su sexo como una mariposa... que desprendía un olor terriblemente excitante que hacía que a cada aspiración de su fragancia de miel, mi verga tomara mas brillantez y dureza. Esa fue la última acción en la que dominó ella por completo, por que en ese mismo arrebato, me arrodillé para buscar sus senos, su espalda, su sexo... su adorable sexo que palpitaba a la par con su respiración y que insinuantemente , y con movimientos felinos, me invitaba a visitar... mientras ella susurraba en mi oído en voz entrecortada que había esperado mucho tiempo, pero que me calmara que habría más... y lo hubo por que quien me estaba haciendo la flexión no era Cindia si no Linda, que jugaba con las pequeñas gotas de semen que se desprendían de la punta de mi miembro que se erguía pidiendo hembra. Cindia había aprovechado para desnudarse dejándose solamente un encantador liguero de color blanco... yo, en cambio, ya lo estaba casi del todo, pero ver a Linda... me descentró momentáneamente, ese fue el tiempo que aprovechó Cindia para presentarme su pubis perfectamente depilado y dibujado... y su vagina húmeda, caliente, palpitante y deseosa; y en mí el deseo de acariciarla con mi lengua se hizo tan irresistible que no pude pararme y sólo deseé el tacto y sabor de su sexo. Cindia gemía de placer mientras yo me recreaba y Lina me acariciaba los muslos y los glúteos mientras su glotonería hacía que gimiera como nunca había hecho... Cindia disfrutaba con mis gemidos mientras enlazaba mis largos y rubios cabellos con sus dedos acariciándome la cabeza. Lina se levantó un instante para dejar que Cindia se separara de mi y yo me quedara anhelante por muy poco tiempo, Cindia se sentó sobre mi miembro palpitante, duro, y acalorado... creí perder la razón, mientras ella notaba como mi pene triunfante intentaba abrirse paso en su interior quemando de placer sus paredes... y por un momento desfallecí compartiendo su placer cuando lenta, pero inexorablemente se hundía mi verga en su cueva y ella no pudo reprimir un largo y profundo gemido que dué yo... Lina ya estaba en el lugar de Cindia y yo ya había sucumbido al encanto de sus bonitos, rizados y negros pelos de su pubis, y así momentos después Lina también jadeaba de placer de una forma desesperada y creí que se volvía loca cuando casi gritando se separó de mi quedando casi inerte en el suelo enmoquetado del despacho. 

No me dio tiempo a reaccionar cuando Cindia llena de deseo se lanzaba hacia mí besándome desesperadamente y ante esa acción yo no pude contenerme más y empecé a dar embestidas nerviosas mientras ella dejaba de besarme solo para gritar de placer, mientras yo llegaba al orgasmo y ella notándolo se excitaba de una forma salvaje; un placentero dolor se empezó a apoderar de la base de mi verga, sabía que explotaría en instantes Cindia también lo supo y notaba como en la base del mismo se concentraba todo mi semen deseoso de desbordarse en el interior de aquella cueva del amor, en el interior de Cindia... segundos después explotaba sin poder aguantarlo más y ella se recreaba mientras notaba como la inundaba de una forma escandalosa acompasando los impulsos de cada disparo con los latidos de mi corazón y sintiendo como Cindia desencadenaba todo sus impulsos mediante un grito de placer indescriptible... yo desfallecí. 

El sonido abaritonado sintético del speaker de mi Macintosh avisaba de que un mensaje se recibía a través de la red, tuve que quitarme los "visores virtuales" y dejar de testear el ero-programa de la gama FINA, de la empresa para la que trabajaba... llevaba demasiado rato con el tema y estaba muy cansado... pero lo había perfeccionado mucho el programa... atendí el e-mail: 

 
 
Cindi wrote: 

 

Hola Dade... 

 

Me gusta tu Gato ;)

 

 (2/Nov/96)